domingo, 10 de maio de 2009

Sin tiempo de cosecha

Dame el don de la espera y el silencio
Para saber callar y no empujar a voces los días de mi vida.
Dame el don del silencio y de la espera,
Para ver caer el agua arrastrando montañas.
Dame el don de callar y estarme quieta
Para sentir como brotas
Sin brizna de voluntad
Sin tiempo de cosecha.

sábado, 9 de maio de 2009

Un recodo de la vida.

Entraron en la habitación y la enfermera le trajo a la niña un pijama. Intentó ser amable y les informó sobre detalles cotidianos: el timbre para avisar, el horario de comidas. La madre agradeció con una sonrisa cristalizada y después la enfermera se fue y se quedaron solas. Madre e hija se miraron dentro de la habitación y dentro de los ojos, pero las dos hicieron que no lo habían visto. En la habitación dormía un recodo de la vida agazapado. Se miraron a los ojos y disimularon. La niña, con una madurez inmaculada, se atrevió a hacer pie en la mirada:
-Piénsalo bien, mamá: ahora voy a ser fuerte y sana para toda la vida…

La madre pensó que el amor a veces se parece al agua, no deja respirar y ahoga.

Obstinación

Una vida tres tallas más grande. A veces pienso que, en el reparto, me ha tocado una vida tres tallas más grande que la mía.
Los días se hacen arenilla cuando entro en ellos. Se deshacen largos e inasibles: arenilla.
Pero aún así me obstino cuando las palmas de las manos llegan llenas de amor, incluso si solo le llamamos cariño. Aún así me obstino cuando estallan los besos por las mañanas. Me obstino e intuyo que en la arena, en medio de la arcilla seca, hay una dirección.

domingo, 26 de abril de 2009

Alma inservible

"Creía mi alma inservible pero era cansancio vulgar, nada más"
Lo dice Silvio Rodríguez en alguna canción.
Necesito descansar y después seguir escribiendo. Recuperar la utilidad y servidumbre de mi alma.

terça-feira, 21 de abril de 2009

Hasta que me harte de verla


Mirábamos fotos porque llovía y la tarde se prestaba. Él las contemplaba con su pulso tembloroso y los ojos arrugados. Eran fotos que estaban fuera de los álbumes, instantes sin ceremonia apilados en una caja.
Esto debe ser cuando teníamos la barca en Miño, recuerdas? Y aquí estabas haciendo gimnasia en la terraza, yo debía tener 12 años... Solo? Sí, solo... Y ésta? en esta estábamos trabajando en la finca, cortando maleza...
En la foto hay un hombre de cerca de sesenta años, derecho y fuerte, con una hoz en la mano enguantada, un vaquero gastado y un gesto de espera breve encarado a la cámara, lo justo para impresionar la película entonces y ahora nuestra memoria.
-Sí... recuerdo...
y los ojos fruncidos se estiran en una sonrisa mientras recuerda.
-Aquí todavía era un hombre...
Dice sin dejar caer esa sonrisa.
Continuamos. No devuelve la foto que espera en un paréntesis sobre la mesa. Pasan días sencillos, domingos en la playa, y de pronto él regresa de lejos:
-Déjame llevar esta foto, hija. Déjame llevarla unos días... solo hasta que me harte de verla.
Todavía era un hombre.

domingo, 19 de abril de 2009

Castigos


El pequeño empujó a su amigo y le dijo tonto con rabia. El parque estaba lleno de padres que sostenían abrigos. El pequeño empujó de nuevo a su amigo y entonces llegó su padre y lo cogió por un brazo, lo sentó en el bordillo de la acera y le dijo en un grito con sordina:
-Castigado a pensar!! Ahora te quedas aquí, castigado a pensar!
Y se fue dejándolo allí, castigado y pensando. Y será que es así, que pensar es castigo?

quarta-feira, 15 de abril de 2009

A tiara do vencedor


Entre os tesouros uma diadema vermelha.
-Vou-na levar ao cole!
E exibe-a em alto como um troféu.
-Mas Nico, os nenos não levam diadema, não a levam se têm o cabelo curto, e tu tens o cabelo curto.
- Vou-na levar.
-Leva-a na saca...
-Vou-na levar.
-As nenas são as que levam diadema, os nenos não levam, vão-se rir de ti!
Engasgada nas palavras proibidas, no psicologicamente incorreto.
-Quero-a levar!!
E já no carro, estirando a diadema em volta da cabeça:
-Os nenos não levam diadema!
E então a frase do vencedor:
-Este neno si!!
Com acentos levantados como lanças.
Nada a dizer. Levou a diadema e voltou feliz. Marcelo e Miguel quiseram arrebatar-lha, mas não conseguiram.