terça-feira, 1 de outubro de 2013

Un curso más

Cae ahora el telón sobre las luces de verbena. El patio de butacas queda en la penumbra y poco a poco se vacía. Muestra una sonrisa desdentada como la boca de un niño. La pizpireta Jenny se ha marchado de regreso a su país. La sensata Silvia estudiará en otra ciudad que ahora parece muy lejana. Saben que ha terminado otro acto y la fiesta termina una vez más. Clara, siempre serena, sonríe mientras sale envuelta en sueños azules en que saltan los delfines. Se retiran en silencio y quedan apenas, absortos en las mustias candilejas, un puñado de jóvenes que se harán mayores dentro de su ropa pequeña, sin saberlo. Se quedarán allí esperando por una función que ha terminado. Por unas luces que no vuelven a brillar.
Ellas cambiarán de sala. Ocuparán otra butaca en la que una vez más el telón se levantará arrastrándolas en el miedo y en la risa. Tal vez no estén juntas pero la función será la misma y se sabrán cercanas. Bellas por dentro y por fuera, con la belleza que brilla cuando la madurez aflora lentamente en sus tiempos.

2 comentários:

  1. Pues a esto me refería en el comentario anterior ;), pero tú lo escribes infinitamente más lindo!

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    1. Gracias. Lo que es lindo es verlos crecer...

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