segunda-feira, 26 de abril de 2010

Vecinos. La casa embrujada.

En la casa embrujada de mi aldea viven ahora unos jóvenes con dos niños. Parecen felices y tranquilos, dejan las puertas abiertas y por la finca solitaria vuelven a pasear los gatos. Hace unos días Nicolás hablaba con ellos de lado a lado del camino. Me asomé, más por curiosidad que por cualquier temor a su manera de hacer relaciones.
Ella, la vecina, con su sonrisa tan larga y alegre como su falda nos dijo:
-Hola! os apetece un trozo de tarta?
Nico y yo nos miramos para consensuar un sí:
-Pero es de chocolate?- preguntó él.
Ella se paró un instante dando la vuelta y reconoció, compungidamente, que no. No era de chocolate.
Aún así la perdonamos y ella volvió con un delicioso y grande pedazo de tarta con nata y frutas. Desupués hablamos. Ahora sé que es bailarina.
-Sois amigas, mamá?
-Pues no sé Nico, acabo de conocerla...
-Pues sí que sois amigas, mamá, que lo sepas...

6 comentários:

  1. ¿Donde perdimos esa hermosa inocencia?

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  2. Sí, dónde? porque a lo mejor se puede recuperar...

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  3. Pues.. veréis, estoy segura de que se nos ha ido cayendo de las manos como se caen las arenas de los pies cuando volvemos de la playa.. pero a que siempre nos quedan un poco sucios?? PUes eso, todavía tenemos algo de esa incocencia. Solo hay que dejarse ser y bajar la guardia. En eso estamos. Os contaré.

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  4. A mi me vais a perdonar las dos y el uno, pero yo creo que todavía no la habeis perdido. De haber sido así, vuestras hijas y vuestros hijos no serían tan felices como son.

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  5. A ver si va a ser verdad... Beijinhos.

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  6. Ojalá Anonimo tenga razón! :))

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