segunda-feira, 19 de abril de 2010

Diálogo com neuronas de estreia.

Apenas tem quatro anos e já estou a sentir inveja das suas velozes habilidades sociais.
O balanço sobe e baixa com as duas crianças no parque:

-Olá, eu chamo-me Nicolás. Ti como te chamas?
-Salvador.
-Jogamos a salvar pessoas?

Fizeram-se amigos para toda a tarde.

quinta-feira, 15 de abril de 2010

Moby Dick

Antes o después tenía que suceder y tal vez haya sido un poco antes. Se encontró con una pequeña ilustración de Moby Dick. Estaba entre otras esparcidas de diferentes cuentos infantiles en una revista: Caperucita, Los tres cerditos, Los siete cabrititos... y Moby Dick.
-Isto de qué conto é, mamai?
Dudé un segundo en la conviencia de reconocerlo. Pero me pareció poco honesto fingir que no sabía y le contesté. Le contesté sin poner un ápice de teatralidad en la voz, restando propositadamente escamas de misterio a las palabras:
-Isso é Moby Dick, a baleia branca.
Su dedo permanecía paralizado en las páginas señalando el dibujo, pero sus ojos buscaban el rastro de la historia mientras yo, más que verlo, intuía sus ojazos negros esperando. Me limité a continuar preparando la ropa para el día siguiente, nombrando conscientemente cada pieza como un mago que distrae a su público.
Esperó un instante:
-Moby Dick? Uma baleia?
No me podía escapar. Le expliqué que era una novela y que el libro tenía que estar en la habitación de su hermana, que un día podría leerla pero que todavía era muy pequeño.
Salió corriendo para el cuarto de la hemana mayor a la caza de Moby Dick.
En dos minutos estábamos leyendo. Buscaba las escasas ilustraciones con su paciencia rígida y todavía muy verde. Yo leía y de vez en cuando preguntaba:
-Até aqui, Nicolás? Paramos?
-Nao, até que saia a baleia....
Y continuamos.
El sueño me ayudó a convencerlo y paramos en el capítulo 3. Pero entonces surgió la pregunta como una bengala:
-E no final, mamai, cazam a baleia??!
-Não sei Nicolás, não lembro... eu nao li este romance. Temos que chegar até ao fim...
-Não se cazam baleias. Não se cazam baleias. Não se cazam baleias.
-Temos que chegar até ao fim, Nicolás, já veremos.
E foi entao quando começou a chorar. Primeiro um aceno de angústia, depois um pranto imparável. A chorar. Lágrimas alagando a sua face pequenina de criança, lágrimas caindo na almofada. Lágrimas a salgar os beijos que eu lhe dei.
-Não quero que matem a Moby Dick.....
Hoje amanheceu sendo baleia branca. Entre palavra e palavra intercalou um jato de mar saíndo entre os dentes.


(A alternância de línguas foi sem vontade... mas lá fica. É possível mais harmonia??)

terça-feira, 13 de abril de 2010

Catorce rosas blancas

Catorce rosas blancas. Nicolás llegó con su “recado secreto”, custodiado por ellos, mis amigos, acompañando a su hermana. Catorce rosas blancas perladas de agua. Corría sujeto al ramo en alto, como si el ramo lo arrastrase. Venía con la prisa que llevan los secretos para ser descubiertos.
Las rosas eran ella. Catorce rosas blancas. Las rosas eran Clara que nacía de nuevo. Su sonrisa suave como los pétalos, la cabeza ladeada buscando siempre el perfil de su hueco.
El aire tenía dedos y llevaba pájaros en fiesta. Tal vez nosotros no pisábamos el suelo.
Catorce rosas blancas en las que enterré mis labios para besar a los cuatro. Para besar las miradas en las que al fin descanso.

segunda-feira, 12 de abril de 2010

Abril 2010

Estos días han sido extraños. Días como cúpulas sagradas. Vértices en la vida.
El sol, que ya es extraño, se obstinó en iluminarlos, para ver con claridad y transparencia lo que no se puede olvidar. Escribimos un punto y final con el vientre preñado y los fondos sembrados de crustáceos acumulados por el reflujo del tiempo.
En una hora en la que tal vez se callaron las aves y la luz tocó la frente de un dios muerto en la maleza, el presente hizo cuentas al pasado y el eje de la vida enderezó en un temblor el equilibrio.
Los números no hacen trampa y las fechas baten las puertas y soplan como corrientes erizando nuestra piel.
El chocolate con jengibre propicia el silencio. El clavo y la canela anudan los recuerdos en la garganta.
Amalia perfuma la mañana y da brillo a la sonrisa y a la luz que resbala por mi propia piel y por las hojas tiernas de los cataños. Antonio me devuelve la mirada que un día rechacé decidiendo enterrarme. La trae azul como si la hubiese guardado envuelta en el mismo cariño con que me obsequiaba. Candela entra nadando hasta el fondo de mi alma, sirena hechizada, hasta rescatar del naufragio una niña que respira, todavía. Y en los ojos de la sirena aletea la armonía y se despereza mañana.
Los pájaros bendicen el instante. El silencio anida fugaz en las lenguas deliciadas de chocolate.
Xose dirige la voz de los pájaros que nos bendicen.
Tú, jorgeamado, recuerdas, eres la sal y la columna que sostiene la cúpula del cielo.
Tal vez faltábais vosotros. Tal vez sobre todo tú. O tal vez era así perfecta la tarde.

segunda-feira, 5 de abril de 2010

Andorinhas

Todos os anos celebro a chegada das andorinhas porque elas rascunham no céu esses dias que tanto esperamos os que moramos sob a chuva. Saio do trabalho nos primeiros dias de Março e procuro entre os pássaros que voam sobre a lagoa do Rosadoiro. Quando as vejo, que normalmente é uns dias antes do S. José, fico feliz. Envio sms aos amigos, dou brincos ao chegar a casa, conto ao Nicolás para que seja feliz comigo... Este ano não comentei que as vim voar cheias de festa dias antes do 19, porque já em Janeiro, para a minha surpresa, havia algum par esvoaçando na Lagoa.
Mas hoje recebi um presente: Maria obsequiou-me com um livro intitulado “El esnobismo de las golondrinas” de Mauricio Wiesenthal. O ano passado ela mesma, também pelo meu aniversário, encontrou outro título: “Vinieron como golondrinas”, de William Maxwell. Um livro delicioso. As andorinhas estão coladas aos meus dias. Se eu for um pássaro, que diria a brincadeira, seria andorinha. Se eu for um som, seria andorinha em Agosto: se eu for uma cor, seria azul andorinha; ser for caligrafia, seria andorinha; se for uma dança, seria andorinha; se for nódoa no céu, seria também andorinha.
Elas estão cá. Levam dias desenhando o céu. Ainda não gritam nas praças adiando as tardes cálidas do verão, mas as pedras começam a recordar.

La hija

Cuando ella nació, llovía. En la habitación del hospital unas palomas arrullaban somnolientas los primeros días de Abril y ella mamaba de mi pecho. Su cuerpo diminuto lo ocupaba todo, el cielo y el silencio, las ventanas y los cajones, las manos y los ojos, la respiración. Estaba en ayer y en mañana.
Cuando estiraba los dedos con sus uñas de papel tenía algo de brote vegetal y de pétalo. Y se agarraba a mi índice desproporcionado con el impulso antiguo de un latido.
No cabría en las palabras tanto amor. Es un párrafo nuevo. Una página en blanco que comienza un cuaderno.