quarta-feira, 19 de março de 2014

Y después está Eneas

Algunos padres como globos

Los globos son vistosos. Hinchados de helio, levitan como viejos superhéroes, con voluntad de volar. Los padres se inflaman de frases, se impostan de orgullo y falsa integridad. Aman en falsete y discursean con palabras endurecidas por el tiempo, como el pan que ya no sabe. Los hijos les dan la mano, a los globos y a los padres, satisfechos, seguros. Confiados incluso cuando ya no son niños. A veces se escapa, un globo, y parece que vuela. Parece que nunca va a parar. Que saldrá de la atmósfera y seguirá por el vacío helado del espacio. Pero no es así. Brilla engrandecido, fatuo y vanidoso, pero cada vez más pequeño y más fofo. Brilla, pero nadie lo ve. Solo el niño que llora allá bajo, con los pies en la tierra. Traicionado para siempre por su propia ilusión. Traicionado y solo por aquel montón de aire y de palabras. Después los hijos se hacen hombres y entonces, solo entonces, intentan perdonar.

19 de marzo

terça-feira, 18 de março de 2014

Nicolás.

No 2009 Nicolás tinha apenas quatro anos. Agora tem quase nove. No 2009 era um intrigante provocando a minha escrita. Agora é ele o que publica as suas crônicas. Benvindo, Nicolás, ao mundo das palavras. "Hoy me ha pasado..."

segunda-feira, 3 de fevereiro de 2014

E 3

Depois fica improvisar. Fazer o apreendido parte do costume e improvisar, aventurar, ousar. Imaginar o sabor, desejar a textura. Brincar com esses tempos de demora.
Continuar.
Eis o resultado:

quarta-feira, 29 de janeiro de 2014

Pan 2

En aquella soledad, limpia, perfumada y tibia, aprendió a esperar. Hacer pan tenía su liturgia. Sus gestos, sus tiempos, su magia o su química o alquimia. El tiempo amasa. No es preciso cansarse dando vueltas a la masa. Basta con dejarla reposar y el tiempo la suaviza, la mezcla, la trabaja. Es como los miedos, los rencores, las heridas. Mejor dejarlos un rato, antes de volver a ellos. Antes de volverlos a mirar.
Luego solo unas caricias. Esa sensación de suavizar la forma entre las manos. Y otra vez las horas que desgranan el perfume y crean la miga.
La casa olía a pan. Y un orgullo muy antiguo y muy sencillo crecía despacito en el modo de latir su corazón.

terça-feira, 14 de janeiro de 2014

Pan 1

Cerró la puerta de la cocina y se quedó a solas. Dijo que no quería corrientes de aire que alteraran la masa. En realidad quería la reconfortante tibieza de la soledad antes de comenzar aquella experiencia sencilla y elemental, antigua y primitiva, a la que ella y sus miedos revestían de trascendencia. No sabía si el pan querría crecer de sus manos.
Midió  las cantidades de harina y agua con el respeto de la aprendiza. No dudaba, pero se temía a sí misma en la disciplina del tiempo. La impaciencia. Tal vez todavía no era posible. Se recordaba en la tortura de esperar por las fotografías cuando existía la magia lenta del revelado. Adoraba la inmediatez, la instantaneidad, la teletransportación de star trek frente a la fuerza y la voluntad de los jedais.
Y allí estaba ahora, con las manos trabajando una masa simple, perfumada de antigüedad, que no era otra cosa que su misma paciencia.